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martes, 6 de agosto de 2013

La importancia de llamarse Ernesto

¿Antes o después? ¿Cuándo hay decidir el título de tu libro? Algunos defienden que no hay que empezar a escribir ni una palabra hasta no tener el título muy claro, porque así servirá de brújula para todo lo demás y facilitará el camino. Otros defienden lo contrario, que el título es lo último que se decide, cuando ya la historia y su esencia están grabadas a fuego y así, además, el título no las ha constreñido.


Personalmente, me sitúo en medio de ambas posturas. Es cierto, me gusta empezar a escribir una vez ya tengo un título, pero soy consciente de que se trata de uno provisional. Pobre y descriptivo sin más, solo para llenar la primera página en blanco y para tener un nombre con el que referirme al recién iniciado proyecto. Me sirve como timón inicial.

Por ejemplo, en sus inicios, El mar llegaba hasta aquí se titulaba Adán y los últimos vampiros. También barajé otras opciones, como El vértigo. Hasta que una tarde, con el manuscrito ya cogiendo forma y más clara en mi mente la historia que quería contar, estaba hojeando el libro Haiku-dô de Vicente Haya y un poema saltó de sus páginas.

Dijo: "Antaño, el mar
llegaba hasta aquí"
y puso más leña en el fuego
(Hosai)

Y supe que ahí estaba el título. Me gustaba el paisaje que evocaba y además encajaba para mi novela como si se hubieran escrito a la vez. Los títulos siempre llegan así: de la nada. Tardará más o menos, pero cuando lo tienes delante, no lo dudas: es ése. Supongo que debe ocurrir lo mismo cuando buscas un nombre para tu hijo. Un día, lo bautizas y no hay vuelta atrás. No tendría la misma cara con otro nombre.

Un título es como el horizonte: delimita y a la vez ensancha, da un objetivo pero múltiples rutas. Vosotros, ¿qué métodos usáis para elegir título? ¿Cuándo lo decidís?

9 comentarios:

SmoothCriminal dijo...

Bueno, yo por placer escribo canciones y nunca, nunca, elijo el título antes de escribir la letra hasta el primer estribillo por lo menos. Generalmente, me gusta que el título salga de ahí, del estribillo. A veces, termino el estribillo y veo que hay una parte que he escrito que no solo queda de maravilla ahí, sino que resume a la perfección la idea de la canción (la cual, por cierto, también aparece cuando termino el estribillo la mayoría de veces), por lo que esa frase se convierte en el estribillo. Otras veces, se me ocurre una frase/palabra genial y digo "tiene que ser el título y tengo que meterla en alguna parte, si es el estribillo, mejor". Pero nunca, nunca, he comenzado por el título; tanto éste como lo que quiere decir la canción siempre llegan solos.

Alex Pler dijo...

SmoothCriminal, siempre me ha fascinado el tema de los títulos de las canciones así que agradezco tu explicación. En la música parece lógico que el título aparezca en el estribillo, pero he de decirte que me gusta cuando el título no aparece en la canción. Te metes de lleno en la canción, para desentrañarla, como si fuera un jeroglífico y solo el autor tuviera el código pero quisiera que el oyente escriba su propio código.

Me consta que hay músicos que sí parten de un título (generalmente una frase que leen en otra parte), pero lo habitual suele ser tu método. En literatura parece que cada cual tiene su manera.

Algo que no he comentado es que prefiero cuando el título de una novela no aparece tal cual en el libro. Pero el de los capítulos sí. Manías.

Alex Pler dijo...

(¿O supersticiones?)

SmoothCriminal dijo...

A mí no me pasa como tú. Me encanta que el título aparezca en el libro. Ese momento en el que estás leyendo el libro y de repente un personaje dice el título sin que te lo esperes me encanta, es como cuando escuchas una canción mientras lees un libro y lees la misma frase que está cantando el vocalista, detalles que son geniales.
Y con la música me pasa igual, me gusta que el título esté allí. Eso sí, me divierte cuando no está de modo explícito o cuando no es una frase importante. P.e, en Blue Jeans de Lana Del Rey, "blue jeans" son las dos primeras palabras que aparecen en el tema, pero no vuelve a decirlas, siendo más lógico un título como "I will love you 'till the end of time". Otro ejemplo, en el disco An Awesome Wave de Alt-J (que, por cierto, te recomiendo), en Fitzpleasure nunca se dice "fitzpleasure", pero sí "in your heart fits pleasure". No sé, ese tipo de cosas me divierten.

Alex Pler dijo...

No me había parado a pensar en "Blue Jeans", que al final es una frase sin más trascendencia (hace lo mismo en "Videogames", que aunque lo diga en el estribillo... no va de eso la canción).

Al final supongo que todas las variantes tienen su gracia. Unas son evocadoras, otras intrigantes, unas te hacen exclamar "¡Era por eso!".

Me ha venido a la mente el álbum "Talk on corners" de The Corrs, que es una frase cualquiera en una de las canciones menos conocidas. Pero resume muy bien el disco.

Y por cierto, en libros admiro a la gente capaz de titularlos con una sola palabra, y que tenga fuerza suficiente.

SmoothCriminal dijo...

¿Te has leído El Manantial de Ayn Rand? Yo estoy en ello, y creo que es uno de esos que el título no aparece en el libro, pero no lo sé seguro. Aún así, te lo recomiendo.

Por cierto, he leído el primer capítulo de El mar llegaba hasta aquí. Solo puedo decir tres palabras: más, por favor.

Alex Pler dijo...

No he leído absolutamente nada de Ayn Rand. Se leen tantas cosas sobre ella que por un lado siento curiosidad y por otro casi miedo de que me lave el cerebro o me mire mal el librero. ¿De qué trata El Manantial?

Gracias por tu comentario sobre el capítulo, dudé si colgarlo o no. Pero mira, al final lo hice. Eres el primer "desconocido" que lo lee. ¡Un abrazo!

SmoothCriminal dijo...

Pues mira, trata de un arquitecto que es expulsado de la escuela de Arquitectura porque él defiende el modernismo y lo consideran un loco (en esa parte, la obra data de 1925). Por lo que éste se dedica a construir algunos edificios, pero siempre de la exacta forma en la que el los dibuja, nada de añadidos del Renacimiento. Total, que se gana algunos enemigos y se enamora y tal y cual. La historia no es compleja, pero es una obra tan íntima y con unos pensamientos y conversaciones tan profundos que te engancha, aunque sea bastante largo. Dale una oportunidad, y si desde el principio te aburre déjalo porque te seguirá aburriendo después.

De nada. Un abrazo.

Alex Pler dijo...

No tiene pinta de que vaya a mencionar el título por ninguna parte, desde luego. Suena interesante. Lo apunto a la lista de pendientes y te contaré algún día (en Sombras de Neón). Muchas gracias!!!

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